martes, 3 de febrero de 2015

2006, cuando el estadounidense Blake Mycoskie (30 años para ese entonces) vino a la Argentina a pasear y aprender a jugar al polo con un amigo argentino. En su estadía pasó por el norte del país y vio chicos en situación de pobreza extrema, mucho de ellos descalzos y con los pies heridos. Conoció a algunos trabajadores sociales del lugar que estaban repartiendo zapatillas y fue allí donde comenzó a pensar como darles un calzado a los chicos de una manera sustentable. En este mismo viaje fue cuando vio las típicas alpargatas argentinas.

Así fue como Mycoskie decidió fundar ‘TOMS shoes’, una empresa que vende distintos modelos de alpargatas que van desde los 40 a los 70 dólares, y que por cada unidad vendida entrega una exactamente igual a un chico en situación de pobreza en Argentina y países africanos. La idea de crear una empresa y no una ONG fue darle sustentabilidad al proyecto. Según el mismo explicó en una entrevista que le hizo Bill Clinton en uno de sus eventos “Decidí hacer una empresa porque era una manera sustentable de poder seguir dándole a los chicos calzado. Si hubiésemos sido una ONG dependeríamos de donaciones, y quizás gente que me donó el primer año al segundo no lo hubiese hecho porque habrían elegido otra causa.”
No gastan dinero en publicidad ni marketing y es por eso que pueden costear un par extra de calzado para cada chico y a la vez tener una ganancia. Mycoskie considera que cada comprador se convierte en un donante de su causa y un filántropo, y promociona sus productos con la frase ‘ayúdanos a cambiar el mundo’. Considera que el calzado hace una diferencia decisiva en la vida de estos chicos. Hasta el día de hoy, TOMS shoes ha entregado 140.000 unidades a chicos en distintos lugares del mundo. Estos calzados son básicamente alpargatas mejoradas. Blake Mycoskie es considerado por muchos en su país natal como un emprendedor social ejemplar
Los materiales utilizados en los zapatos y en las cajas de estos son reciclables y certificados cumpliendo los requisitos de ley de los países en donde se fabrican. Actualmente, los zapatos TOMS se confeccionan en Argentina, China, Etiopía y Kenia, generando empleos que impactan en forma positiva en estos lugares.
TOMS dona zapatos, de acuerdo con las necesidades en cada comunidad. Para climas fríos y regiones de fuertes nevadas, regala botas de invierno en, por ejemplo, países de Europa del Este y Central, Este de Asia y América del Sur, así como en Estados Unidos.
Para entornos urbanos, dona zapatos de corte deportivo, que son gruesos, de suela duradera y con paneles de malla que permiten circular el aire. Mientras que para la escuela, regala los tradicionales TOMS en color negro, modelos unisex, que también les sirven a los niños para jugar.

Las organizaciones sociales aliadas a TOMS, llamadas Giving Partners, brindan retroalimentación continua para mejorar día a día y lograr hacer la entrega de los zapatos de manera personalizada dependiendo las necesidades, terreno y población de cada lugar.


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